domingo, 23 de mayo de 2010

Abrochate el cinturón de seguridad.

Aprendí a manejar después de diez clases, y ahora manejo señoras y señores. Ni yo me tenía confianza, pero lo logré. Tuve un par de inconvenientes, pero de todo se aprende. Inclusive de un rayón en la puerta trasera con un cartel que rebombraba "tapicería". O tardar un poco a la salida de un shopping y escuchar un alarido que provenía del conductor del auto de atrás, tal como: "Dejá de dormir!". O por qué no, de tener que empujar el auto con ayuda de mi querida madre para moverlo hacia atrás. Definitivamente, tenía que practicar mejor la marcha atrás o reversa.
Pero eso ya quedó en el pasado. Ahora, Schumacher, un poroto.